Los bosques de roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), aparecen en la franja comprendida entre los 1.100 m., bajando o subiendo según se trate de umbrías o solanas, y los 1.600 m. de altitud. Los rebollares marcan el límite superior del bosque caducifolio, salva cuando el piso es ocupado por los abedulares.
Hasta hace unas décadas, estas masas fueron explotadas en régimen de monte bajo, para la obtención de leñas y carbones. En la actualidad, son bosques formados, en su mayoría, por arbolado joven, con gran cantidad de ejemplares procedentes de rebrotes de cepa.
En la Sierra, los robledales presentan distintas formas, desde formaciones puras hasta bosques mixtos con otras frondosas o pinos o masas adehesadas con fresnos. Las zonas más degradadas se caracterizan por la presencia de jarales de estepa (Cistus Laurifolius).
En el robledal podemos encontrar corzos, jabalíes, tejones, gatos monteses, musarañas y una gran variedad de anfibios, reptiles, aves e insectos. En general las comunidades faunísticas del robledal son comunes, en su mayor parte, con las del pinar silvestre.
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