SIERRA DE GUADARRAMA
 
barra
 
   

Arquitectura. Casa tradicional

 
Información
Descripción
Parques Nacionales
La Sierra y el PORN
Guía del visitante
Video
Documentación
Fotografías
Noticias
 
 
Guía de la naturaleza
Flora
Fauna
Habitats
 
 
Cultura
Arte
Historia
Usos
 
 
Áreas singulares
Los montes de Valsaín
Montes del Espinar
Valle del Paular y
Cuerda Larga
Más áreas
 
cuaderno
 

 

 
. . . .
     
  Foto: F. Sánchez - Herrera    

El diseño de la casa típica serrana dependía de las variables climáticas de la zona y de los materiales que se podían sacar del territorio. Las casas de estos pueblos, debido a los rigores del invierno, tendían al hermetismo constructivo: se agrupaban de manera irregular, muy juntas, con calles estrechas, orientadas al sol, y con ventanas de reducido tamaño.

Además, se solían adosar a la residencia principal una serie de pequeñas edificaciones como la pocilga, el cocedero de pan y, a veces, el gallinero. Los tejados eran de doble vertiente para permitir un deshielo rápido en invierno.

La casa tenía dos plantas: la planta baja se destinaba a la vivienda, mientras que la parte superior o buhardilla se empleaba como “sobrao” (o trastero) para almacenar el grano. Los muros eran de mampostería, muy gruesos, y los suelos estaban fabricados con grandes losas de pizarra pegadas sobre barro.

En el siglo XX la fisonomía de la vivienda se transforma: los muros se reducen de grosor, se mezcla la mampostería con barro y se encalan, la puerta principal se divide en dos hojas horizontales y presenta una gatera en la esquina inferior izquierda, las ventanas se agrandan y a los lados de la puerta se emplazan los poyatos.

El lugar más importante de la casa era la cocina, la sala más amplia y en la que estaba la lumbre, siempre encendida. En ella se hacían las matanzas y se colgaban las carnes del techo. En el fuego de la lumbre se cocinaba el puchero, el pan se hacía en artesa y el queso, con cinchos de esparto. De la cocina subía una escalera bastante empinada que conducía a la segunda planta o al desván.

Las viviendas crecen en altura. Las ventanas cada vez son más grandes, en ocasiones se construyen balconcillos protegidos por una barandilla de madera o hierro forjado. Se cambia la orientación del desagüe: ahora se sacan las aguas por las fachadas anterior y posterior y los tejados se suavizan.

Tras la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas impone un tipo de vivienda similar al del siglo XIX: una sola planta familiar, desván en la superior con tejados con mucha pendiente y con desagües laterales, etc.

Siguiente >

 
   
 
 
 
 

(c) 2007 FIDA - C/Sagasta, 13. 28004, Madrid - Aviso legal y Créditos