Un rasgo del paisaje actual de la Sierra del Guadarrama es un modelado por el pastoreo que, desde siglos, se ha realizado en sus cumbres, laderas y pies de monte. Algunas veces de forma abusiva, como el debido al sobrepastoreo con ganado caprino, sobre todo a finales del siglo XIX.
Los abundantes pastizales de buena calidad presentes en la Sierra se siguen aprovechando por el ganado vacuno y en menor medida por el equino, ambos en régimen extensivo. Esta actividad contribuye también a mantener el monte limpio de restos de biomasa de cara al control de incendios. La ganadería caprina y ovina se encuentran relegadas a zonas de pastos más pobres. La gestión habitual de estas ganaderías está en manos de familias con tradición ancestral en este aprovechamiento.
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