SIERRA DE GUADARRAMA
 
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Enclaves de alta montaña

 
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  Fotos: F. Sánchez - Herrera    

Además de los pastizales y matorrales de cumbres aparecen de forma más localizada en las zonas altas de la Sierra, por encima del piso forestal, otros enclaves singulares.

No se encuentran uniformemente distribuidos sino condicionados por factores topográficos y edáficos, pero son de gran interés por añadir diversidad y fragmentación a las zonas altas de la Sierra. Entre estos hábitats los más singulares son: Roquedos, canchales, cervunales, turberas o lagunas.

La fauna de estos enclaves es muy similar a la existente en los hábitats de pastizales y matorrales de cumbres siendo, además, también frecuentes entre las aves asociadas a roquedos y canchales la chova piquirroja y el avión roquero. En los enclaves más húmedos como cervunales, turberas o lagunas, el grupo de fauna más representativo es el de los anfibios como el tritón alpino, la salamandra o los sapos corredor y partero común.

Los roquedos de alta montaña constituyen un hábitat sometido a condiciones climáticas extremas y ausencia de suelo, por lo que la vegetación está poco desarrollada, tan solo localizada en grietas, repisas y lugares con un mínimo de suelo. Los líquenes y musgos, por su carácter pionero, alcanzan un gran desarrollo en esta zona, así, por ejemplo, en el Parque Natural de Peñalara se han encontrado 141 especies de líquenes sobre rocas. En la Sierra existen buenas representaciones de roquedos en las Cabezas de Hierro (Cuerda Larga), Peñalara, Claveles (Cuerda Carpetana) y en el macizo de la Mujer Muerta.

Los canchales están formados por depósitos de rocas de muy diverso tamaño que corresponden a formaciones detríticas de origen glaciar o periglaciar. Las plantas que colonizan los canchales son megaforbios, helechos y especies fisurícolas. Existe una buena representación de este hábitat en las vertientes norte de las Cabezas de Hierro y del macizo de Peñalara, así como en Guarramillas y Siete Picos.

Los cervunales son prados húmedos de céspedes de escasa altura, pero de gran cobertura y densidad, en los que domina el cervuno (Nardus stricta) y que aparecen en zonas bien drenadas con suelos profundos y húmedos. Se localizan en rellanos o depresiones llamadas “hoyas”.

Las turberas son enclaves localizados en suelos permanentemente encharcados, con poco drenaje, y en los que predominan los musgos, principalmente del género Sphagnum. Estos medios, singulares y muy frágiles, una vez colmatados y reducido el encharcamiento, evolucionan a formaciones del tipo cervunal. Las representaciones más interesantes en la Sierra se encuentran en las hoyas glaciares de Peñalara y de los “llanos de Peñalara”

Lagunas y pequeños humedales de alta montaña son uno de los hábitats más singulares de la Sierra de Guadarrama, que mantienen comunidades biológicas de gran interés. Se trata, en su mayoría, de lagunas y pequeñas charcas de origen glaciar, situadas por encima de los 2.000 metros de altitud. Destacan en la Sierra, por su interés la laguna grande de Peñalara y las lagunas de los Pájaros, Claveles, el Nevero, etc.

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