Especie endémica de la Península Ibérica y cada vez más difícil de observar. Pequeña rana de aspecto delicado. En la Sierra de Guadarrama los machos alcanzan los 49 mm. de longitud total y 56 mm. las hembras.
Incluida dentro del grupo de las “ranas pardas”, es de color pardo rojizo con variantes aceitunadas, marrones o amarillentas, con algunas manchas oscuras en el dorso, el vientre de color claro y unas manchas a la altura de la garganta que suelen ser oscuras aunque se ha comprobado que cambian de color con el estado de cada ejemplar. Ojos grandes y salientes. Tiene unas patas posteriores muy largas y los dedos unidos por una membrana interdigital. Su hábitat llega hasta las zonas de turbera cercanas de las cumbres (2.120 metros de altitud).
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