Una de las mayores singularidades de la Sierra de Guadarrama la constituyen los canchales o roquedos graníticos de carácter termófilo mediterráneo, de los que La Pedriza de Manzanares es el ejemplo más destacado por la espectacularidad y variedad de sus formas. El elemento dominante lo constituye la roca desnuda, no estando por ello carente de vida, sino que alberga comunidades muy ricas y específicas de animales y plantas.
Dada la gran extensión de este hábitat y sus localizaciones en un amplio gradiente altitudinal, contiene representaciones de un gran número de formaciones vegetales y comunidades animales. Sin embargo las más singulares y representativas son las ligadas al medio ripícola: la lagartija ibérica y lagartija roquera o la víbora hocicuda, determinadas rapaces como el halcón peregrino, el búho real, el cernícalo vulgar o el águila real, y algunas otras especies de aves asociadas a medios rocosos como el roquero solitario, el colirrojo tizón o la chova piquirroja.
Merece destacarse la presencia de una importante colonia de cría de buitre leonado, así como de rebaños de cabra montés.
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