Localizado en el valle del Lozoya, a dos kilómetros del pueblo de Rascafría. Su origen se remonta al siglo XII; inicialmente construido como pabellón de caza, con una ermita, por Enrique II, se transformó en monasterio cartujo, fundado en 1390, por órdenes de su hijo Juan I de Trastámara. En 1406, Enrique III ordena levantar un palacio y una iglesia junto al convento. Su fisonomía actual no corresponde a una época concreta, existiendo constancia de diferentes modificaciones desde el siglo XIV al XVIII.
La comunidad religiosa fue muy próspera, gracias a las concesiones reales, hasta 1835 como consecuencia de la desamortización de Mendizábal en virtud de la cual pasó a ser propiedad estatal. En los años 50 el edificio es entregado en usufructo a la Orden de los Benedictinos, siendo habitado desde entonces por los monjes de esta Orden. Desde estas fechas también alberga el Hotel de Santa María del Paular.
El recinto en 1876 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.
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