A principio del siglo XX se remonta la fundación de las primeras sociedades deportivas y montañeras: El Club Alpino Español o la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara, que tiene su primer impulsor y presidente a Constancio Bernaldo de Quirós. Inicialmente, se reserva a un grupo minoritario y progresivamente se realiza una apertura a todas las clases sociales.
Una de las iniciativas que promocionó el acceso generalizado a la Sierra, en 1918, fue la construcción del Funicular del Guadarrama
La completa red de caminos y carreteras se irá transformando desde principio del siglo XX para ser utilizada por el automóvil. Durante la Dictadura del General Primo de Rivera y la República la red de comunicaciones se moderniza, impulsada por el Plan de Firmes Especiales que dará lugar a la nueva pavimentación de las carreteras. Entre otros ambiciosos proyectos, se incluye la denominada “Carretera de la República”, que tenía la intención de recorrer las altas cumbres de la Sierra, y cuyos restos todavía son apreciables en el puerto y zona alta del valle de la Fuenfría.
El 14 de junio de 1916, se discutía en el Senado la primera proposición de ley para la creación de Parques Nacionales en España. La historia de la conservación de los espacios naturales había comenzado el siglo anterior con la declaración, en 1872, del primer parque nacional del mundo, Yellowstone.
En este debate cabe destacar la intervención de D. Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, quien además de su aportación ideológica, defensora de la conservación de la naturaleza, dejó un legado de indiscutible valor en el propio contenido de su discurso.
Así, el 7 de diciembre de 1916, se aprobó la primera Ley de Parques Nacionales en España. Con este espíritu se declararon los primeros parques nacionales en España: el primero, el 22 de julio de 1918, el de la Montaña de Covadonga y casi un mes después el de Ordesa, en los Pirineos. Posteriormente, en la historia de los parques nacionales españoles, no se crearía ningún hasta 1954.
El fenómeno del veraneo en la Sierra, también se inicia en esta época. Miembros de la aristocracia y de la alta burguesía madrileña se desplazan en verano hasta residencias y hoteles de los municipios al pie de la Sierra de Guadarrama, como El Escorial, Guadarrama, Cercedilla, San Rafael, El Espinar o La Granja. La presencia de veraneantes, cada vez más generalizada, supone una nueva fuente de ingresos económicos y una reestructuración urbanística de los municipios.
La Sierra de Guadarrama, a principios de siglo, tuvo una oportunidad de ser declarado Parque Nacional. En torno al año 1923, se puso en marcha un movimiento exigiendo la creación del Parque Nacional, se publicaron artículos, principalmente en el diario “El Sol”, se realizaron conferencias, actos públicos, etc., pero la discusión queda zanjada el 30 de septiembre de 1930 cuando se aprueba la Real Orden del Ministerio de Fomento por la que se declaran Sitios Naturales de Interés Nacional en la Sierra de Guadarrama, el Pinar de la Acebeda, la Pedriza de Manzanares y la Cumbre, circo y lagunas de Peñalara. Un año más tarde, Eduardo Hernández-Pacheco dirige la publicación de la Guía de los Sitios Naturales de Interés Nacional, cuyo nº 1 se dedica la Sierra de Guadarrama y en la que podemos encontrar una magnífica Descripción Geográfico-Geológica del Guadarrama de principio de siglo, redactada por su hijo Francisco Hernández-Pacheco.
Un acto destacable, que resume todo lo acontecido hasta la fecha, es la inauguración de la Fuente de los Geólogos el 12 de junio de 1932. Se trata de un homenaje a los geólogos Casiano de Prado, José Macpherson, Salvador Calderón y Francisco Quiroga, no sólo por hacer de la Sierra su lugar de investigación científica sino también por crear un escenario cultural.
Durante casi toda la contienda de la guerra civil, el frente se situó en las cumbres de la Sierra. En las cumbres de la Sierra apenas se produjeron enfrentamientos bélicos, más bien, ambos bandos individualmente se enfrentaban con las difíciles condiciones climatológicas. Desde 1936 los puertos de montaña del Alto de los Leones y Somosierra quedaban bajo el dominio de las “tropas nacionales” y los puertos de la Fuenfría, Navacerrada y los Cotos bajo el dominio de las “milicias republicanas” del Batallón Alpino. Sólo en el puerto de Navafría, nadas más iniciarse la guerra, se produjeron duros enfrentamientos entre ambos bandos. En 1936, las tropas nacionales dirigidas por el comandante Rada tomaron el puerto y la cumbre del Nevero y en 1937 las tropas republicanas atacaron estas mismas posiciones.
Superado el trauma de la contienda y sus secuelas, en plena emigración rural, la Sierra volvió a ser visitada por los veraneantes y los pequeños pueblos ocupados por urbanitas ávidos por el contacto con la naturaleza. La facilidad de acceso a la Sierra se hace más patente con la comercialización popular de los pequeños utilitarios, como el SEAT 600, a partir de 1957.
Desde el 1960 hasta el 1970, se venden a bajo precio los terrenos rústicos, y se inicia la construcción de chalet y urbanizaciones, como segundas residencias de fin de semana de los madrileños.
En el último tercio de siglo, otra actividad, que prolifera y atrae cada vez más gente, es la práctica de deportes de invierno en Cotos, Navacerrada y Valdesquí.
A principios de los 70 se planea la protección de diferentes zonas de la Sierra. En 1978 se declara el Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares, que será reclasificado como Parque Regional, en 1985, y ampliado en 1987 y 1991.
En 1990 se declara el Parque Natural de la Cumbre, Circo y Lagunas de Peñalara. Con otras figuras de protección, Zonas de especial Protección para las Aves (ZEPA), fueron catalogados el Alto Lozoya, El Pinar de Valsaín y El Espinar, en 1987.
Paralelamente, en el final del siglo XX, cada vez más madrileños fijan su residencia habitual en pueblos de la Sierra, convirtiéndolos en auténticos pueblos-dormitorios, alejándose cada vez más de la capital.
Por último, el siglo XX termina con la demanda social para la elaboración de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra de Guadarrama, y su declaración como Parque Nacional.
El siglo XXI se inicia con la “Proposición No de Ley” de todos los grupos representados en la Asamblea de Madrid, instando al Gobierno de la Comunidad a establecer los contactos necesarios con el Gobierno de la Nación y la Junta de Castilla y León, a fin de iniciar los procedimientos legales precisos para la declaración de la Sierra de Guadarrama como Parque Nacional. (BOLETÍN OFICIAL DE LA ASAMBLEA DE MADRID / Nº 98 / 7 de junio de 2001)
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