Se encuentra localizado frente al Monasterio del Paular. Se trata de un puente de piedra sobre el río Lozoya que data del año 1302. Debido a los duros inviernos, sufrió un gran deterioro y en el siglo XVIII fue reemplazado por otro nuevo que servía como acceso para los monjes hacia el Molino de papel de los Batanes, una de las principales industrias que explotaban.
Durante la Edad Media las autoridades locales formalizaban los juicios junto al puente. Los presos podían apelar al tribunal y si eran perdonados salvaban la vida. En caso contrario, los alguaciles les conducían al otro lado del puente, a la Casa de la Horca, donde eran ejecutados. De ahí proviene el nombre de "Puente del Perdón".
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