Los encinares carpetanos son formaciones constituidas por encina y ejemplares de enebro de la miera. Se trata de bosques cuya área de distribución en la Sierra se localiza en la rampa o piedemonte, no superando los 1.200 m. de altitud, en los que en la mayoría de los casos, el encinar ha sido sustituido en éstas áreas por el matorral típico de sus fases regresivas: jara, cantueso, tomillos o mejoranas o, sobre todo en berrocales y zonas más secas y pedregosas, formaciones herbáceas de berceo.
Estas formaciones típicas mediterráneas fueron sustituidas, en algunas localizaciones, por repoblaciones de pino pinaster o negral. Exceptuando pequeños enclaves de indiscutible valor, el encinar es un hábitat escasamente representado en la Sierra de Guadarrama.
No obstante estos pequeños hábitats son áreas de campeo del águila imperial ibérica, pese a que las zonas de nidificación de esta especie se localizan en otros encinares más distantes de la Sierra, como los del Monte de El Pardo o el suroeste madrileño o pinares de la vertiente segoviana.
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