Muy frecuente hasta mediados de los setenta, aunque en la actualidad no existe una constancia clara de su presencia en la Sierra. Tiene un cuerpo pequeño, de hasta 13,5 cm., que se prolonga en una larga cola, de hasta 15,5 cm.
Es llamativo su largo hocico cónico y móvil, con unos pelos táctiles en el extremo que le permite detectar los insectos de los que se alimenta. Tiene un pelaje denso y de color castaño en la espalda, gris en los laterales y crema en el vientre.
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