La encina es una especie típica de toda la región mediterránea, en la que se encuentra ampliamente distribuida, y, sin duda, el árbol más característico de España, encontrándose presente en todas nuestras provincias. En la Sierra de Guadarrama se circunscribe a las zonas más bajas, en las que, en la mayoría de los casos, el encinar, muy degradado, ha sido sustituido por el enebral.
La encina es un árbol de copa muy densa y redondeada, siempre con hojas, que pueden llegar a superar los 20 m. de altura. Este poste natural suele verse muy modificado por las podas que realiza el ser humano. Sus hojas, duras y coriáceas, son elípticas, de bordes variables entre lisos y espinosos, y tonalidades verde oscuro en el y claro en el envés.
Las flores masculinas se agrupan en racimos colgantes de un color amarillo intenso.
El fruto de la especie, la bellota, madura en otoño siendo una fuente importantísima de alimentación para la fauna silvestre y el ganado.
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