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Tereftalato de Polietileno (PET)
 
A partir del reciclaje del PET se pueden obtener fibras textiles. (2005)
 

El PET, cuyo nombre técnico es Tereftalato de polietileno, fue patentado como un polímero para fibra y a partir de la década de 70 viene siendo empleado en la fabricación de envases ligeros, transparentes y resistentes, principalmente para bebidas, sustituyéndose las botellas gruesas y rígidas por envases mucho más ligeros.

El PET es un plástico de alta calidad que se identifica con el número uno, o las siglas PET, rodeado por tres flechas en el fondo de los envases fabricados con este material, según sistema de identificación SPI.

La fabricación de estos envases se consigue a través de un proceso de inyección-estirado-soplado que parte de la resina de PET. Esta resina se obtiene a partir de dos materias primas derivadas del petróleo; etileno y paraxileno, presentándose en forma de pequeños cilindros o chips, los cuales, una vez secos se funden e inyectan a presión en máquinas de cavidades múltiples de las que salen las preformas, recipientes similares a tubos de ensayo pero con rosca para un tapón. Estas son sometidas a un proceso de calentamiento controlado y gradual y a un moldeado donde son estirados por medio de una varilla hasta el tamaño definitivo del envase. Por último son inflados con aire a presión limpio hasta que toman la forma del molde.

A través de este proceso, las moléculas se acomodan en forma de red, orientándose en dos direcciones; perpendicular y paralela al eje del envase, propiedad denominada biorientación, lo que le confiere una elevada resistencia mecánica.

El PET es un material caracterizado por su gran ligereza y resistencia mecánica a la compresión y a las caídas, alto grado de transparencia y brillo, que conserva el sabor y el aroma de los alimentos y que es reciclable 100%. Presenta una demanda creciente en todo el mundo y en Europa se emplea anualmente 450 millones de toneladas de PET.

Su empleo actual es muy diverso y su uso más conocido es como envase. Se emplea en bebidas carbónicas, aceite, aguas minerales, zumos, tés y bebidas isotónicas, vinos y bebidas alcohólicas, salsas y otros alimentos, detergentes y productos de limpieza, productos cosméticos, productos químicos, lubricantes y productos para tratamientos agrícolas. En forma de film, se emplea en contenedores alimentarios, láminas, audio, video y fotografía, blísters, films "High-Tech", embalajes especiales, aplicaciones eléctricas y electrónicas. Además, el PET se emplea en la fabricación de materiales como fibra textil, alfombras, tuberías, perfiles, piezas inyectadas y en el sector de la construcción, automoción, etc.

La recuperación de los envases de PET en Europa sufre un incremento importante a partir de la aprobación de la Directiva Comunitaria 94/62/CE, que establece el marco de actuación en el que se han de mover los Estados miembros en lo que respecta a la política sobre los envases y los residuos de envases que se generan en sus respectivos territorios.

A partir de entonces, con la implementación de la recogida selectiva por todo el territorio europeo, el PET, entre otros tipos de plásticos, comenzó a ser recuperado en gran escala. En España la recogida selectiva de los envases y residuos de envases producidos en el ámbito doméstico es realizada por las Entidades Locales, que a través de convenios de colaboración con las entidades a la que se asigne la gestión del sistema de envases, se encargan de su recogida.

Por otro lado, con respecto a los residuos de PET generados en el ámbito industrial, deberán ser recogidos por las empresas transportistas de residuos, debidamente autorizadas por las respectivas Comunidades Autónomas, que deberán ser contratadas por las empresas que los generen.

El reciclado de los envases de PET se puede llevar a cabo por dos métodos; el químico y el mecánico. El primer paso para su reciclado es su selección desde los residuos procedentes de la recogida selectiva. El material más frecuente que se recupera para su reciclaje es el procedente de botellas.

El proceso de recuperación mecánico del PET se divide en dos fases. En la primera se procede a la identificación y clasificación de los materiales, lavado y separación de etiquetas, triturado, eliminación de impurezas, lavado final, secado mecánico y almacenaje de la escama. En la segunda fase, esta escama de gran pureza es transformada en granza a través de un proceso de extrusión convencional. Luego se seca, se incrementa su viscosidad y se cristaliza, quedando apta para su transformación en nuevos elementos de PET.

El reciclado químico se realiza a través de dos procesos, la metanólisis y la glicólisis, que se llevan a cabo a escala industrial. Básicamente, en ambos, tras procesos mecánicos de limpieza y lavado, el PET se deshace o depolimeriza; se separan las moléculas que lo componen para, posteriormente, ser empleadas de nuevo en la fabricación de PET.

En comparación, el reciclado mecánico es menos costoso, pero obtiene un producto final de menor calidad para un mercado más reducido con un mayor volumen de rechazos.

En cualquier caso, no todas las botellas de PET son reciclables, a pesar de que la tendencia actual de los fabricantes es conseguir envases ligeros y resistentes mecánicamente, que a la vez sean cómodos y llamativos para el consumidor sin dificultar posteriormente su reciclado.

El reciclado de PET se facilita con el empleo de envases transparentes, ya que sin pigmentos tiene mayor valor y mayor variedad de usos en el mercado. Se deben evitar los envases multicapa, así como los recubrimientos de otros materiales, que reducen la reciclabilidad del PET. Se recomienda aumentar el empleo de tapones de polipropileno o polietileno de alta densidad y evitar los de aluminio o PVC que pueden contaminar grandes cantidades de PET, así como la inclusión de etiquetas fácilmente desprendibles en el proceso de lavado. También se deben evitar los sistemas de impresión serigráfica que provocan que el PET reciclado y granulado tenga color, disminuyendo sus posibilidades de uso, mercados y precio, así como las etiquetas metalizadas o con pigmentos de metales pesados que contaminan el producto final.

El PET reciclado presenta una multitud de aplicaciones, lo que hace que aumente la demanda de este producto en el mercado. La forma más usual es la producción de fibras de aplicación en el sector textil y para rellenos. También es frecuente su utilización en la fabricación de láminas para blísters y cajas, bases y soportes para alfombras, flejes para productos voluminosos, etc.

En cuanto a los envases de alimentos, su aplicación se reduce a la fabricación de envases multicapa, formados por la superposición de tres etapas: la primera con PET virgen, la segunda con PET reciclado como relleno, y una tercera que completa el molde con PET virgen.