El águila –azor perdicera es una especie con poblaciones relativamente estables en la península ibérica, aunque en las últimas décadas se ha producido un importante descenso de parejas nidificantes en la mitad norte. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se han llegado a contabilizar 15 parejas en los años 60, que se redujeron a 9 en los 80, y en la actualidad sólo se reproducen 1ó 2 parejas.
Apenas existe información sobre la reproducción de esta especie en cautividad. La mayoría de los autores coinciden en que es una especie difícil de reproducir, dado su temperamento nervioso y huidizo. Los éxitos logrados son pocos, y sobre todo con subespecies distintas a la europea, con apenas algunas puestas en Israel, Francia y España, y con nacimientos contados.
GREFA comenzó hace diez años a recoger ejemplares de perdiceras con la idea de contar en el futuro con un plantel reproductor diverso que permitiese reintroducir al águila en hábitats apropiados cuando las circunstancias fuesen propicias. Ahora se empiezan a recoger los primeros frutos.
EJEMPLARES REPRODUCTORES
Durante varios años, GREFA ha ido recopilando ejemplares de diversos centros de recuperación de fauna silvestre de todas las CCAA. Así, podemos encontrar machos y hembras de Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura, Comunidad Valenciana… Hay que hacer hincapié que este proyecto es fruto de la colaboración y de un trabajo conjunto de diversas administraciones, ONG´s y particulares; un trabajo conjunto que se debería extender a otros proyectos.
EQUIPO TÉCNICO
Una vez logrado un número de ejemplares mínimo, que poco a poco deberá ir ampliándose hasta lograr al menos las 10 parejas viables que se consideran adecuadas, se reclutó a un grupo de personas con experiencia en la cría del género áquila. Se contrató a D. Fernando Feás, abogado medioambiental que dirige diversos proyectos de reproducción en cautividad de aves de presa (El Huayquito en Perú, Proyecto Taguató en Paraguay, Centro Deiroleucus en Madrid), como responsable de la cría de grandes águilas. Ana Grau, bióloga, ya con bagaje previo en la cría del cernícalo primilla en GREFA, y un grupo de voluntarios (Diana, Isabel, Pablo, etc) se ponen manos a la obra.
CÁMARAS DE CRÍA
En 2007 se construyen 5 mudas preparadas especialmente para la reproducción de grandes águilas. Tiene una construcción robusta, con ladrillo y cemento, para propiciar sensación de seguridad a las aves. Miden 4 mts. de ancho por 8 de largo y por más de 5 de alto. Están cubiertas en el tercio más lejano al pasillo cerrado que las comunica, y allí se instala un único nido de3 m2. Al comienzo de cada temporada se ofrecen a las aves ramas frescas diariamente para incentivar construcción y cópula. Las águilas son observadas permanentemente mediante un CCTV.
SALA DE INCUBACIÓN
En el mismo año se prepara una sala de incubación de 8 m2, con sistemas de refrigeración y calefacción automatizados que consiguen mantener una temperatura ambiente estable de 20ºC, con una humedad relativa inferior al 40%.
En las primeras puestas se observan comportamientos aberrantes de las parejas reproductoras (rompen los huevos), por lo que se decide optar por un nuevo sistema ce incubación, denominada “de contacto”, que mediante una membrana plástica permite incubar los difíciles huevos de águila desde el primer día.
Posteriormente, los huevos con el embrión formado se trasladan a una incubadora de aire forzado, donde eclosionan.
ALIMENTACIÓN
Se construye un bioterio para la alimentación de las rapaces. Se cambia la alimentación “tradicional” por una de alta calidad, compuesta de ejemplares recién sacrificados de codornices de cuatro semanas, ratas y ratones, alimentados con piensos específicos y suplementados con compuestos vitamínicos tipo Nekton By S.
PRIMEROS PASOS
En 2008 se producen ya las primeras puestas. Una hembra procedente del centro Blanqueo de Granada, cedida en 1999, y con una amputación de un metacarpo por disparo, pone sus primeros dos huevos. El macho proviene de Jaén, de Quiebrajano, y de la misma época. Desgraciadamente, también tiene la falange derecha amputada por otro disparo. Pero ambas construyen un magnífico nido, y aunque incuban muy irregularmente, parecen estar tranquilas y sin ningún estrés en sus nuevas instalaciones. Lamentablemente, los huevos no están fertilizados.
Otra pareja, también proveniente de los mismos centros andaluces, realizan también su primera puesta, de dos huevos, pero ambos son rotos por uno ce los ejemplares.
UN GRAN LOGRO
En 2009, una de las parejas que ya había puesto el año anterior, es observada copulando muy a manudo. Su aspecto, con el plumaje brillante y bien acomodado, es de lo más esperanzador.
A finales de febrero realizan su primera puesta. Son tres huevos, algo extraordinario en la cría en cautividad de esta especie. Y, además, increíblemente, los tres son fértiles. El ovoscopio de última generación y el monitor de latidos “buddy” no dan lugar a dudas. Son incubados en una Brinsea Contaq Z6 a 39ºC hasta los 20 días, y posteriormente trasladados a una Grumbach a 37.3ºC.
Se monitoriza su pérdida de peso cada tres días mediante un gráfico informatizado. En seguida se observa una pérdida de peso muy inferior a la idónea, y los huevos son tratados drásticamente, con lijado de la superficie donde se encuentra la cámara de aire y modificación de la humedad ambiente. Se consigue confirmar por primera vez que el periodo de incubación hasta que el pollo rompe la membrana interna del huevo es de 38 días, con otras 24-48 horas para la eclosión total. A pesar de todos los problemas detectados, los tres huevos eclosionan, aunque con dificultad., Pero uno de los pollos tiene una deformidad en el pico y muere a las 48hrs. Es la primera vez en la historia de la conservación de esta especie que se produce un nacimiento como este.
Además, al haber sido retirada la primera puesta para su incubación artificial dentro del primer tercio de la incubación, la pareja recicla y pone otros dos huevos, probablemente también fértiles, que deberían eclosionar sobre el 6 de mayo.
Los huevos eclosionan en una nacedora Grumbach con 37ºC de temperatura y con una alta humedad ambiente cercana al 70%, sin volteo. Posteriormente son trasladados a criadoras TLC4, donde re reduce la temperatura un grado diariamente hasta que a las dos semanas los dos ejemplares supervivientes termorregulan y ya pueden comer por sí solos a temperatura ambiente.
La alimentación de los pollos el primer día consiste únicamente en pechuga de codorniz triturada. A partir del segundo día ya comen una mezcla de codorniz y rata enteras con suplementos vitamínicos y suero.
En la actualidad, con más de tres semanas, ya han pasado su periodo más crítico y las posibilidades de que no salgan adelante son remotas.
La otra pareja sigue sin fertilizar sus huevos, aunque también realiza dos puestas dobles. Los ejemplares también están ya preparados para tener unas condiciones óptimas de reproducción, por lo que es posible que
en 2010 los resultados sean aún mejores.