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Planificación y diseño
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Antes de iniciar las obras del jardín es muy conveniente realizar un estudio de las características naturales de la zona:
- clima
- suelo
- topografía
- vegetación existente...
Esta información es importante para elegir las plantas más idóneas, las mejor adaptadas al medio, y conocer las necesidades de agua.
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También en esta fase se debe considerar la disposición de todos los elementos que han de constituir el jardín. Con el fin de obtener la máxima eficiencia con el agua es muy importante decidir cual es el área mas adecuada, por sus condiciones naturales para el emplazamiento del jardín y, una vez elegido éste, diferenciar las distintas zonas por el uso que habrán de tener y por sus diferentes requerimientos hídricos, a fin de poder establecer sistemas de riego independiente en función de cada necesidad.
Organizar espacialmente la disposición de las plantas y componer espacios de sombra, corrientes de vientos, cortavientos.... y crear microclimas que mejoren las condiciones de humedad también es una buena medida.
Las especies vegetales
La elección de las especies vegetales adecuadas es un factor esencial para el ahorro de agua en el jardín. Una buena medida consiste en respetar e integrar en el jardín la vegetación preexistente y elegir especies autóctonas de la zona para las nuevas plantaciones.
De esta forma, las plantas se encontrarán adaptadas al clima y al suelo y necesitarán menos agua de riego. |
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Nuestra rica flora autóctona cuenta con una gran diversidad de árboles y arbustos para ello; y con las plantas "aromáticas", como
- el romero
- el tomillo
- la salvia
- el espliego
- el cantueso
de intensa fragancia, floración vistosa y prolongada, poco exigentes en riegos y muy resistentes a la sequía; uno de los tesoros de nuestra jardinería mediterránea, a veces desaprovechadas.
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También es conveniente evitar la instalación de grandes superficies de césped, el gran consumidor de agua en el jardín, y nunca en zonas marginales, de forma irregular o con pendientes pronunciadas. Como alternativas se pueden emplear plantaciones de arbustos, plantas de desarrollo rastrero, tapizantes o recubrimientos tipo "mulch".
La técnica conocida como "mulch" utiliza materiales orgánicos e inorgánicos, como arena, piedras , gravas o corteza de árboles, para cubrir superficies del jardín; regula la temperatura del suelo, mantiene mejor la humedad, reduce las pérdidas de agua por evaporación y produce efectos muy ornamentales.
Si pese a todo, se decide instalar césped, es conveniente realizar unas mejoras del suelo en profundidad; así se propicia un sistema radicular más desarrollado que facilitan el acceso a mayores reservas de agua. |
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El riego
Un factor esencial para ahorrar agua en el jardín es establecer de la forma más eficiente los métodos de riego. En este sentido, es importante recordar que el agua que debe suministrarse a las plantas ha de ser, sólo, la estrictamente necesaria de acuerdo a sus necesidades reales. Por esto hay que establecer correctamente las frecuencias, tiempos y dosis de riego, así como evitar los riegos excesivos y los que produzcan encharcamientos en el suelo o pérdidas de agua por escorrentia o elevada evaporación.
Además, y puesto que las temperaturas y régimen de lluvias varían en función de la época del año, también es importante adaptar el riego a las variaciones climáticas estacionales. A pesar del refrán "Agua del cielo no quita riego" no es necesario regar el jardín en caso de lluvia; y si el riego está automatizado no hay que olvidar desconectar el programador.

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Para utilizar la cantidad justa de agua que necesita cada tipo de planta, nada mejor que diferenciar zonas en el jardín según la cantidad de agua que requieran y regarlas de forma independiente.
También es importante recordar que los sistemas de riego más ahorradores son los que suministran el agua de forma localizada, como el riego por goteo.
Este sistema, cómodo y de muy fácil instalación, permite obtener la máxima eficiencia con el mínimo aporte de agua y es ideal para regar árboles, arbustos y macizos de plantas |
En el caso de utilizar riego por aspersión, es importante dimensionar correctamente el sistema de tuberías y aspersores en función de las superficies de cobertura, espaciamiento, consumo y uniformidad del riego para evitar sobreriegos de las zonas interiores y riegos de las áreas adyacentes que no es necesario regar; de esta forma se ahorrará mucho agua. Una buena opción es automatizarlo, programando la duración y el horario de los riegos. Y la manguera, utilizarla lo menos posible; sólo en casos de riegos muy localizados o excepcionales.

Por último, también es importante recordar que el mejor riego es que se realiza durante la noche o en las horas más frescas del día; muy fácil y nada incómodo si se utilizan programadores que permiten seleccionar el horario.
El mantenimiento
Algunas medidas de conservación pueden dar lugar al ahorro de agua en el jardín.
Como pautas generales, es recomendable eliminar las malas hierbas que compiten con las plantas del jardín y provocan un consumo de agua innecesario; mantener los alcorques de árboles y arbustos limpios y bien definidos; realizar siegas de césped altas y espaciadas para favorecer sistemas de raíces profundas y una mayor resistencia a la sequía; evitar las podas severas que dan lugar a crecimientos rápidos y vigorosos y mayores consumos de agua por las plantas; y, por supuesto, conservar en buen estado los elementos de riego.
La piscina
Las piscinas eficientes reutilizan el agua una vez ha pasado por la depuradora. La instalación de duchas de bajo consumo o con temporizador es otra medida que contribuye a ahorrar muchos litros de agua.
Otra buena medida es mantener en buenas condiciones para evitar fugas y recordar que, en la mayoría de los jardines, no es necesaria una piscina de dimensiones olímpicas. |
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