En muchas cosas el agua se guardaba en cántaros y tinajas; por ello, la percepción de las cantidades que se consumían era fácil e inmediata.
La fuente pública se convertía en uno de los principales lugares de reunión en pueblos y ciudades. A menudo, era necesario hacer grandes colas para recoger el agua diaria.
En muchas poblaciones el agua era transportada en cántaros o cubas por los aguadores, una profesión que era reconocida socialmente. |