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Definimos el sonido como el conjunto de vibraciones del aire percibidas gracias al sentido del oído. Todo aquello que genere esas vibraciones produce un sonido: el viento, un trueno, el discurrir del agua, las voces de los animales, etc. Cuando este sonido es molesto y confuso, difícil de soportar, lo consideramos ruido .
El sonido es fundamental para nosotros, ya que gracias a él podemos, entre otras cosas, comunicarnos mediante el lenguaje hablado. El ruido, sin embargo, puede acabar por ser motivo de graves alteraciones patológicas.
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Ciudad:
universo sonoro
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Conversaciones,
pasos, el motor de un automóvil, aparatos de radio
y televisión, vehículos, talleres, bares,
discotecas. Un sinfín de sonidos. Y también
ruido, mucho ruido.
El 80% de la contaminación
acústica urbana proviene de los vehículos.
También
otros medios de transporte, como aviones y ferrocarriles,
generan contaminación acústica.
Áreas
de ocio con bares y discotecas, así como pequeños
talleres e industrias, cuando las hay, generan casi un
15% de la contaminación acústica total.
Por último,
también se producen episodios
puntuales de ruido de gran intensidad, como cuando actúa
una taladradora en la vía pública o un
camión de la basura carga y descarga contenedores.

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El ruido y la salud
| El sonido se mide en decibelios (dB). El nivel sonoro
máximo recomendado por la Organización
Mundial de la salud es de 65 dB . Más
de la mitad de la población española (un
51%) soporta durante todo el día niveles de ruido
superiores a los 55 dB, y casi la cuarta parte (el 22%)
está expuesta a más de 65 dB. Este exceso
de ruido tiene efectos nocivos para la salud humana:
nerviosismo, irritabilidad alteraciones de los sistemas
cardiovascular, endocrino y digestivo, alteraciones metabólicas,
etc. Y evidentemente, la pérdida de horas de sueño
y la disminución de capacidad auditiva. Soportar
niveles superiores a los 90 dB puede desembocar en sordera. |
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| Niveles máximo de ruido permitidos
por el Ayuntamiento de Madrid en el ambiente exterior |
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El ruido en una gran ciudad
La distribución del ruido no es uniforme. Los barrios próximos a aeropuertos
y vías de comunicación soportan una mayor intensidad sonora, y también las
zonas de ocio nocturno, con el agravante de que eso ocurra durante las horas
de descanso de la mayoría de la gente. Para controlar los niveles de ruido
en el ambiente, los ayuntamientos suelen disponer de diversas estaciones fijas
que efectúan
continuas mediciones, además de otras móviles para tomar datos en cualquier
punto de la ciudad.
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Localización de las estaciones
de vigilancia de la contaminación acústica en Madrid. |
Recomendaciones
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| 1. Asegurate de que tu vehículo no produce
más ruido del que permiten las ordenanzas municipales. |
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2. Cuando pones la televisión, la minicadena
o la radio, ¿lo haces para escucharlos tú o para que lo
oigan los vecinos? |
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| 3. Conversar a gritos y organizar fiestas
en tu casa pueden significar un suplicio para el vecindario. |
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| 4. La calle no es un local de ocio nocturno.
Recuerda que en sus casas, la gente posiblemente no comparta tu alegría
y prefiera seguir durmiendo. |
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| 5. Haciendo ruido no llegarás antes. |
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| 6. Evita tocar el claxon, sobre todo en horas
de descanso o en lugares especialmente sensibles como hospitales o
residencias de ancianos. |
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