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Todos los
seres vivos necesitan consumir energía para mantener
sus funciones vitales, para crecer, para reproducirse y, en
definitiva, para seguir vivos. En la naturaleza el equilibrio
entre producción y consumo de energía es perfecto:
las plantas utilizan la energía del sol para generar
materia orgánica que los animales consumen, obteniendo
así la energía que precisan para vivir. También
la ciudad, como si fuera un organismo más, necesita
consumir energía para cubrir las necesidades de sus
habitantes: domésticas, de transporte, de alumbrado,
de climatización, etc. Y este consumo ya no está equilibrado.
Las fuentes de energía utilizadas, a menudo no son renovables
y producen graves problemas medioambientales.
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De
dónde
se obtiene la energía
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La energía
que consumimos a diario se obtiene en gran medida a partir
de lo que se conoce como recursos energéticos
fósiles como el petróleo el gas natural
y el carbón, y también del uranio. Mediante
su uso obtenemos electricidad en centrales térmicas,
nucleares y de ciclo combinado. Además nos sirve
de combustible para vehículos, calefacción
y sistemas de calentamiento de agua. Estos recursos se
hallan en yacimientos concretos, situados a menudo en
lugares muy alejados de nuestros hogares, de donde deben
extraerse. Las llamadas de energías renovables,
como por ejemplo la hidráulica, la eólica
y la solar, utilizan en cambio recursos fácilmente
accesibles y a menudo próximos a los lugares de
consumo.
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Dime dónde vives y te diré cuánto consumes
No todo el mundo consume la misma cantidad de energía. Los países industrializados,
el llamado "Primer Mundo" necesita mucha energía para mantener su nivel de vida.
El transporte, la electricidad, la climatización, todas las comodidades de la
vida moderna alcanzan prácticamente la totalidad de la población; y eso precisa
energía. Los países en desarrollo, en cambio, consumen mucha menos energía.
No gozan de todas esas comodidades y a menudo apenas consumen la energía precisa
para la supervivencia.
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Uso
de la energía en nuestros hogares
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| En los países desarrollados, cada habitante
puede llegar a consumir anualmente la energía
equivalente a 6 toneladas de carbón. En los países
en desarrollo, el consumo muchas veces se limita a las
necesidades básicas de avivar un fuego con que
cocinar y calentarse. |
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Cómo llega la energía a la ciudad
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La energía
que consume la ciudad debe traerse desde sus lugares
de producción.
La electricidad se transporta
mediante líneas de alta tensión, que alteran
el paisaje, causan mortandades entre aves y aumentan
el riesgo de incendios forestales.
El gas natural lo
hace a través de gasoductos. Los combustibles
para medios de transporte primero llegan a las refinerías
y plantas de gasificación a través de oleoductos,
buques cisternas y gasoductos; después, alcanzan
la ciudad mediante camiones cisterna. Todas estas formas
de transporte de gas y petróleo tienen como principal
problema ambiental la posibilidad de que se produzcan
fugas contaminantes. |
El auténtico coste de la energía: efectos locales
| Todos sabemos que la energía tiene un precio.
Basta con mirar las facturas del gas y de la luz, o el
precio del combustible en una gasolinera. Pero además
tiene un coste medioambiental mucho más elevado
y no siempre fácil de cuantificar. Esto es totalmente
evidente durante su producción y transporte. No
nos son ajenas las imágenes de contaminación
en torno a los pozos de extracción de petróleo,
las mareas negras, los problemas de seguridad en torno
a las centrales nucleares y también, por qué no,
los pueblos y tierras de cultivo anegadas por un embalse.
Producir y transportar energía tiene un coste medioambiental,
que no siempre se siente directamente en las zonas donde
se consume. |
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El auténtico coste de la energía: efectos globales
| La quema de combustibles para la obtención de
energía genera gases y partículas contaminantes.
Esto tiene graves consecuencias ambientales, como el efecto
invernadero y las lluvias ácidas, producidas por
la acumulación de azufre en la atmósfera.
De los diferentes recursos energéticos utilizados,
sin duda el carbón es el que mayor cantidad de contaminantes
libera, seguido por el petróleo y sus derivados.
El gas natural , por su parte, no produce óxidos
de azufre y las cantidades de dióxido de carbono
que genera pueden llegar a ser hasta un 45% y un 30% inferiores,
respectivamente, a las producidas por el carbón
y el petróleo. Además las centrales térmicas
de ciclo combinado con gas natural son un 20% más
eficientes que las convencionales, lo cual redunda en un
mejor aprovechamiento de la energía. |
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Recomendaciones
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| 1. Un buen termostato permite
regular la temperatura de calefacción y refrigeración y
evitar un consumo excesivo. |
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| 2. Aprovecha la luz diurna: tus
ojos te lo agradecerán y ahorraras electricidad. |
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| 3. Los fluorescentes y las bombillas
de bajo consumo te permitirán ahorrar mucha energía. |
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| 4. Una gruesa capa de hielo en
el congelador aumenta el consumo de tu frigorífico y dificulta
su correcto funcionamiento. |
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| 5. Abrir y cerrar la puerta contínuamente
o amontonar los alimentos en los estantes disminuyen el
rendimiento del frigorífico. |
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| 6. Secadora, lavavajillas y lavadora:
llénense antes de usar. |
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| 7. En la cocina. ajusta la intensidad
del fuego para que caleinte sólo la base del recipiente. |
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| 8. Cubre los recipientes mientras
dura la cocción y reduce la intensidad del fuego
cuando se alcance la temperatura adecuada. |
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| 9. Para renovar el aire de una
habitación basta con abrir la ventana entre 10 y
30 minutos. |
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